Perfiles de vaginismos primarios nº 3 y 4

VICTORIA

28 años, con novio desde hacía 5 años
Entró en mi consulta una chica guapísima, de larga melena negra y minifalda atractiva.  Estaba en su cuarto año de MIR y me comentó que su novio era médico también
Su problema no lo había comentado con nadie, ni con su familia ni con las amigas. Tampoco quiso nunca seguir tratamiento psicológico.  Vino con muchas ganas de luchar y salir victoriosa.
En siete sesiones solucionamos su afectación.  Bueno, en realidad fueron 6 porqué a la séptima me dijo:
– He seguido tus recomendaciones, con alguna variación y quiero decirte que el domingo tuve mi primer coito completo con mi chico!
Conversamos mucho durante la sesión.  Me habló de su carrera, de sus amigos, de sus aficiones, de los miedos acumulados durante los años que estuvo con el peso de su “rareza”.  Estaba ilusionada con su futuro, junto a su novio, trabajando en la especialidad que había escogido.  Estaba radiante! y su pelo, ese día, aún brillaba más
Al despedirnos me dijo
– ¿Qué hubiera sido de mi vida si no llego a encontrarte?
– Seguro que con tu fuerza y decisión lo hubieras solucionado – contesté antes del abrazo largo que nos dimos

VANESA

Cuando vi su nombre en la lista de visitas del día me sonó a persona conocida y al leer su historia, comprobé que había sido paciente mía hacía 5 años. Leí mi propia letra “vaginismo solucionado”
La recibí abierta a cualquier problema que podía hacerle volver.
– Hola Pilar, me traté contigo y solucionamos el problema pero mi pareja me dejó el mismo día que tuve mi última sesión aquí.  Estaba cantado, no te preocupes.  Bien, ahora he empezado a conocer a alguien y como no he tenido relaciones desde mi última visita contigo, he pensado que antes de lanzarme quiero asegurarme de que podré tener la seguridad de no fallar
Me enterneció muchísimo su experiencia, pude ver en sus ojos el sentimiento de culpabilidad, la ira,la desesperación y a la vez la ilusión por su futuro.
Dos sesiones fueron suficientes para volver a entrenar  su cuerpo.  Quiso volver en dos semanas y su comentario fue
. ¿Sabes? voy por la calle,miro a las mujeres y pienso ya soy como ellas, una persona normal!”

Recuerdo nuestra mirada larga, cogidas de las manos y su cálida voz dándome las gracias

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