¿Cómo son ellas?

Son mujeres normales y corrientes que buscan ayuda, algunas desde muy jóvenes, otras cuando son abandonadas por sus parejas y las que más, cuando quieren ser madres. De estatus sociales y culturales diversos sin que éstos fueran determinantes, me he encontrado con todo tipo de perfiles

Durante mucho tiempo estuve indagando en el por qué, la mayoría, tardaban tanto en solucionar el problema y las causas eran éstas:
. por pensar que se solucionaría solo
. por vergüenza
. por  fracasos en las consultas que realizaban
. por temor a un nuevo fracaso terapéutico

He tenido alguna paciente de 18 años, pero la gran mayoría arrastran su afectación con parejas de bastantes años de relación. En la primera visita comentan que viven su sexualidad adaptada a sus circunstancias, que gozan y hacen gozar a su pareja y que casi se han acostumbrado ya a vivir así, pero saben que son distintas del resto de las mujeres que no tienen este problema
Causa un gran dolor escuchar el testimonio de alguien que te dice que vive en pareja desde hace doce años y que nunca ha tenido relaciones sexuales con penetración.  Lo peor, la impotencia de los intentos fallidos, causantes de una mayor regresión en el tiempo.
Sus palabras son:
“Quiero ser madre”
“Tengo una nueva pareja y esta vez no puedo fallar”
“Mi marido ha tenido mucha paciencia”
“Quiero ser normal”

No suelen comentarlo a nadie de su alrededor, ni siquiera hablan entre mujeres, con la hermana, con la amiga o con la madre.  Y de nuevo nos encontramos con el agravante de llevar en solitario un secreto, de disimular ante conversaciones pícaras o de eludir preguntas respecto a su futura maternidad.
Es por eso que al finalizar el tratamiento con éxito, se normalizan muchos aspectos de su vida.

Tengo muy presentes cada uno de nuestros abrazos de despedida, en los que revivo su historia personal y me contagio de su enorme alegría. Es altamente gratificante.

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